Para combatir este fraude se requiere gran parte del sentido común y de la propia prevención del usuario, ya que pese a que este tipo de comunicaciones están prohibidas por el artículo 21 de la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, su amenaza, así como su presencia en las bandejas de entrada de las cuentas de correos electrónicos es una realidad demasiado frecuente. 

Como dice el refrán “nadie regala duros a cuatro pesetas”, por tanto la mejor técnica para combatir el fraude informático es desconfiar de todos aquellos correos electrónicos en los que se nos informa de que nos ha tocado un estupendo premio pero para poder disfrutar del mismo se nos requiere algún tipo de dato personal. Sospechar también de aquéllos correos en los que se solicita información bancaria, datos personales…; en definitiva, dudar de todos aquellos e-mails en los que se induce al ciudadano a facilitar datos de carácter personal o financiero. 

En muchas ocasiones los mensajes fraudulentos suplantan la identidad y utilizan incluso la imagen de una institución o entidad financiera, lo cual puede llegar a confundirnos. Por ello es necesario saber que los bancos, por ejemplo, no suelen  requerirnos este tipo de datos a través de e-mails o por teléfono. En caso de duda lo mejor es contactar con la entidad financiera y asesorarnos sobre el tema.  También recomendamos que se compruebe previamente que se está accediendo a  de una página web segura, para ello fijarse que en la barra del navegador aparece la secuencia "https://". La "s" indica que se trata de un sitio seguro. También es signo de seguridad que en la parte superior derecha de la web, o al lado de la dirección aparezca un candado.

Soluciones técnicas 

Existen además programas informáticos anti-phising disponibles que identifican mensajes con contenidos poco seguros en sitios webs y correos electrónicos. Algunos de estos programas se integran como una barra de herramientas en los navegadores y clientes de correo electrónico y nos muestran el dominio real del sitio visitado, es decir nos permiten conocer quién nos está enviando realmente un determinado mensaje o a quién pertenece la página que estamos visitando.  

Los filtros spam también son otra solución frente a este tipo de comunicaciones, ya que permiten reducir el número de correos basura recibidos por el usuario.