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Esta Federación de Consumidores considera insuficiente el nuevo gravamen a algunas bebidas azucaradas para combatir la obesidad, un problema que desde las administraciones se está abordando con retraso y debe atajarse de manera integral.
 
Respecto al impuesto, AL-ANDALUS considera positivo que se escuchen las recomendaciones de la OMS y coincide con las autoridades sanitarias mundiales en su conveniencia.

La Federación Andaluza de Consumidores y Amas de Casa, AL-ANDALUS considera poco creíble que la prevención de la obesidad sea el verdadero motivo del impuesto sobre algunas bebidas azucaradas aprobado el pasado 2 de diciembre, cuando se trata de una medida aislada y con limitaciones: solo se gravan las carbonatadas, es decir, algunos tipos de refrescos, como los de cola y sabores.

AL-ANDALUS entiende justificado el impuesto, pues sigue las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud quien recientemente ha instado a los gobiernos a adoptar esta medida para reducir el consumo de azúcar y prevenir así “epidemias” como la diabetes y la obesidad, pero aun así se trata de una medida muy insuficiente:

  • Para combatir los elevados índices de obesidad y diabetes se ha optado por atajar solo una parte del problema.
  • Otras bebidas azucaradas, también perjudiciales según esos mismos criterios, se han quedado fuera. Existen refrescos con un elevado contenido en azúcar que, por su publicidad y por su exposición en el punto de venta en la zona de refrigerados, se están vendiendo como si fueran zumos casi naturales, cuando en realidad son bebidas azucaradas, y en los que el precio actúa igualmente como incentivo del consumo.
  • Es preciso intensificar las campañas para explicar a la población los perjuicios de llevar una alimentación poco saludable e informarles de las herramientas de las que disponen para mejorar sus habilidades en este terreno.
  • En esta línea, la Federación de Consumidores AL-ANDALUS viene desarrollando de manera continuada diversas campañas, con el apoyo de la Junta de Andalucía, para concienciar y formar a la población sobre las ventajas de llevar una alimentación responsable, saludable y de calidad, en la que se insiste en la necesidad de que los consumidores adopten un papel activo en su alimentación y se preocupen por conocer el origen y la composición de los alimentos -mediante la información que proporcionan las etiquetas, por ejemplo-, y que desde el conocimiento aumenten su capacidad crítica y de decisión.
  • Debe regularse y exigirse un etiquetado claro que explique la verdadera naturaleza de un producto y evite confusiones; advertencias visibles sobre los riesgos para la salud de un consumo excesivo, y limitaciones en la publicidad y promoción de este tipo de alimentos, para abordar el problema con seriedad.

Evitar que el precio sea un incentivo

Respecto al impuesto, AL-ANDALUS considera positivo que se escuchen las recomendaciones de la OMS y coincide con las autoridades sanitarias mundiales en su conveniencia para disuadir del consumo de estos productos.

Esta Federación considera muy convincentes los argumentos de la OMS cuando señalan que un impuesto que aumente el precio de las bebidas azucaradas en un 20% resulta en reducciones similares en el consumo de estas sustancias.

De hecho, los códigos de autorregulación para prevenir la obesidad (de cumplimiento voluntario para las empresas), incluyen, entre las medidas a tomar, restricciones en las promociones de los productos más perjudiciales, como las súper raciones, para evitar que el precio sea un incentivo de los mismos.

Teniendo en cuenta que los datos demuestran la escasa eficacia real de estos códigos voluntarios, y la gravedad para la salud pública de la prevalencia de estas enfermedades, AL-ANDALUS entiende que es necesaria esta regulación.

Gabinete de Comunicación

 

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