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Un "15 de Marzo" dedicado a promocionar un modelo de consumo más sostenible, basado en el uso eficiente de los recursos, apostando por la reutilización y el reciclado para reducir los residuos, como la mejor forma de salvar nuestro planeta.

 

Es un hecho que consumimos recursos por encima de las posibilidades de la Tierra. Sólo los europeos necesitamos el equivalente a 2,8 planetas para satisfacer nuestro ritmo de consumo actual. Además la gestión de nuestros residuos supone también un grave problema, ya que por ejemplo, la Unión Europea genera más de 2.500 millones de toneladas de residuos al año.

El modelo de producción y consumo actual lineal, basado en extraer-producir-usar-tirar, no es sostenible. Es preciso hacer un gran esfuerzo a escala global para cambiar el formato y la percepción del consumo, presentándose como una buena opción en este momento el modelo de economía circular que podría resumirse en 4 claves básicas: reducir, reutilizar, reciclar y reparar.

¿En qué cosiste la economía circular?

Es un modelo que trata de hacer que el sistema productivo sea más sostenible en la que se utilicen menos recursos, consumiendo menos y mejor. Esto puede ponerse en práctica utilizando herramientas que ya tenemos a nuestro alcance como, compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes.

Poner en marcha este gran cambio exige la implicación de todos los sectores implicados en los procesos productivos y de consumo: administraciones, productores, intermediarios y, por supuesto los consumidores.

Los consumidores debemos asumir nuestro papel protagonista en este cambio

Con la demanda de productos más sostenibles desde su materia prima, forma de producción y distribución, durabilidad y posibilidades de reparación, reutilización y facilidad para su reciclado, las personas consumidoras deben ser el motor que impulse este cambio.

¿Cómo ponerlo en marcha?

  • Informándose sobre las características de los productos que se compran.
  • Ajustar nuestro consumo a nuestras necesidades reales.
  • Reutilizar, reparar y reciclar todo lo que podamos.
  • Reusar el consumo de productos y servicios que no se ajusten a los parámetros sostenibles.
  • Optar por productos de proximidad.
  • Evitar el despilfarro alimentario.
  • Hacer un consumo eficiente de la energía.
  • Apostar por la movilidad sostenible
  • Enorgullecerse del buen comportamiento ambiental
  • Trasladar estas pautas a las personas de nuestro entorno.

El trabajo de las organizaciones de consumidores

Las organizaciones de consumidores, además de velar por el cumplimento de los derechos de las personas en su faceta como consumidoras, ahora también tienen exigir a los gobiernos que elaboren y apliquen normas que favorezcan la sostenibilidad de los procesos de consumo y formar e informar a la población sobre las ventajas que puede reportar un sistema de consumo circular.

Se trata de que -a través de la divulgación y sensibilización sobre los preceptos de la economía circular- las personas adquieran habilidades en este ámbito y mejoren su comportamiento, ya que será la forma más efectiva de conseguir un modelo de consumo más eficiente, que nos dé una perspectiva de futuro más positiva para nuestro planeta y nuestra especie.

En este sentido los principales retos que deben abordar las organizaciones son:

  • La formación para que los actos de consumo se basen en criterios que vayan más allá de autosatisfacer las necesidades, como la sostenibilidad.
  • Exponer la importancia de utilizar los productos e insumos de forma coherente con la disponibilidad de recursos.
  • Insistir en la importancia de hacer una buena gestión de los desechos.