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AL-ANDALUS ha editado una guía en la que se ofrecen pautas para el consumo de aparatos eléctricos y electrónicos desde una perspectiva responsable desde la compra hasta su gestión como residuo.

 

Los aparatos eléctricos y electrónicos están cada vez más presentes en nuestro día a día y su espectro es tan amplio que van desde el frigorífico o el lavavajillas hasta la tableta o el reloj inteligente, pasando por la freidora, el robot aspirador, el aire acondicionado o el vigila bebés. Muchos de estos elementos se han hecho imprescindibles para nuestras funciones vitales como la alimentación, otros nos facilitan las tareas, nos proporcionan entretenimiento o confort.

Sin embargo, el hecho de que el consumo de estos aparatos sea tan amplio, precisen de una fuente energética como la electricidad para su funcionamiento y su gestión como residuo no sea sencilla, ha llevado a la Federación AL-ANDALUS a abordar, desde la perspectiva del consumo responsable, sostenible e incluso saludable, diversos aspectos relacionados con la elección o adquisición de esto aparatos, el uso que se hace de ellos y su durabilidad, así como su reemplazo o desecho.

Antes de la compra

Ante la gran oferta y la fuerte presión a la que nos somete la sociedad actual, debemos racionalizar nuestro consumo en base a las siguientes premisas:

Necesidad real del aparato. Evaluar la función a la que va destinado el aparato, su grado de utilidadel o nivel de confort que reportará respecto a su consumo energético, durabilidad y precio. Comprobar si ya dispongo de uno que la cumpla la misma función. Reparar o mejorar las capacidades de un aparato similar al que me planteo adquirir. Optar por aparatos de segunda mano contribuye a reducir los residuos. 

Perspectiva sobre su uso a medio-largo plazo. Debemos pensar durante cuánto tiempo nos será útil. Con frecuencia adquirimos aparatos que utilizamos durante un periodo de tiempo breve: porque dejamos de necesitarlos, surgen modelos más avanzados, su manejo es complicado o supone un gran consumo de energía.

Tamaño y/o prestaciones. El tamaño del aparato con frecuencia influye en su nivel de consumo energético, además de la cantidad de materiales que se emplean para su fabricación. En cuanto a las prestaciones deberían ajustarse a nuestras necesidades reales presentes y a medio plazo, para evitar pagar por funciones que no utilizaremos y que pueden incrementar también su consumo energético o por el contrario hacer que el aparato no cubra suficiemente nuestra necesidad y precisemos adquirir otro en poco tiempo.

En el momento de la compra: Recomendaciones básicas

  • Comprobar que características, tamaño y prestaciones se ajustan a nuestras necesidades.
  • Consultar su grado de eficiencia energética.
  • Elegir dispositivos de larga duración y que tengan una garantía superior a los dos años prescritos legalmente.
  • Los equipos que se pueden reparar fácilmente son más favorables para el medio ambiente. Debemos consultar si las partes más frágiles o que tienen menor durabilidad son fácilmente sustituibles.
  • Antes de comprar verificar si es posible reparar o actualizar los componentes del aparato que vayamos a sustituir.
  • Debemos saber que los fabricantes deben seguir disponiendo de piezas de repuesto hasta 5 años después de la suspensión de la producción. Sería interesante conocer qué posibilidades tendremos de acceso a ellas o algunas de tipo genérico.
  • Comprobar la versatilidad del aparato en cuanto a la compatibilidad con consumibles y fuentes de alimentación genéricas.

Uso racional de los aparatos: Gestión eficiente de la energía

  • Los aparatos deben encenderse sólo cuando realmente se necesitan.
  • Una vez hayamos terminado de utilizar el equipo, debemos desconectarlo totalmente de la corriente. La suma de los aparatos con piloto o reloj encendido consumen entre un 2% y un 6% de la electricidad en un domicilio.
  • Es fundamental activar las funciones de gestión de energía existentes en el aparato de acuerdo con nuestras necesidades.
  • Es conveniente optimizar el rendimiento a electrodomésticos como la lavadora, el lavavajillas, la vitrocerámica.
  • Debemos moderar la utilización de los pequeños electrodomésticos que generan calor.

Gestión de los residuos eléctricos y electrónicos

Cada año se generan toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Debemos tener en cuenta que, parte de estos residuos son recuperables, lo que evita la explotación de nuevos recursos naturales. Sin embargo, la mayoría son altamente contaminantes y tóxicos (plásticos, plomo, el litio, etcétera) y pueden resultar muy dañinos, tanto para el entorno como para la salud de los seres vivos, por ello deben ser tratados adecuadamente para paliar su incidencia.

Contribuyamos a que estos residuos se gestionen de forma adecuada:

  • Si vamos a sustituir un electrodoméstico de gran tamaño por otro, debemos favorecer su retirada por parte de la empresa que nos proporcione el nuevo.
  • En el caso de pequeños electrodomésticos y aparatos electrónicos debemos informarnos sobre su recogida en los establecimientos que los comercializan, otros puntos de depósito específicos o llevarlos a un punto limpio.
  • Nunca debemos tirar los aparatos o sus componentes al contenedor de la basura y por supuesto no abandonarlos en la vía pública ni en otros lugares como campos, etc.