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Los electrodomésticos consumen el 50% de la energía que se emplea en los domicilios.

Elegirlos y utilizarlos correctamente no sólo mejorará nuestro confort y nos permitirá ahorrar dinero, sino que, además, estaremos contribuyendo a disminuir el impacto negativo en el medio ambiente de los gases de efecto invernadero.

En relación con los electrodomésticos, el consumo de energía depende de tres factores: su eficiencia energética -que viene dada por su capacidad y características técnicas-, el lugar donde esté situado y el uso que le demos.

La etiqueta energética

Es una herramienta que nos permite conocer la eficiencia de los electrodomésticos, por sus características técnicas.

Las etiquetas tienen una parte común que hace referencia a la marca, denominación del aparato y clase de eficiencia energética; y otra parte que varía de unos electrodomésticos a otros y que hace referencia a otras características, según su funcionalidad: por ejemplo, la capacidad de congelación para frigoríficos o el consumo de agua para las lavadoras.

Existen 7 clases de eficiencia energética, identificadas por un código de colores y letras, que van desde el color verde y la letra A para los equipos más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los equipos menos eficientes.

Es muy importante sabe que el consumo de energía, para prestaciones similares, puede llegar a ser casi tres veces mayor en los electrodomésticos de clase G que en los de clase A. Si a eso unimos el hecho de que la mayor parte de los equipos que deben llevar la etiqueta -excepto las fuentes de luz- tienen una vida media que supera los 10 años, nos encontramos con que el ahorro en la factura eléctrica de los más eficientes (clase A), con respecto a los menos eficientes (clase G), puede superar, dependiendo del tamaño del aparato, los 600 euros a lo largo de su vida útil. Este ahorro económico puede llegar a compensar el precio más elevado de los aparatos más eficientes.

Existen para algunos electrodomésticos la clasificación A+, A++ y A+++

Electrodomésticos según nuestras necesidades

Existen electrodomésticos de todos los tipos, tamaños y prestaciones. Todo ello influye en gran medida en su nivel de consumo.

Es muy importante elegir un electrodoméstico adaptado a nuestras necesidades, no basta con que sea eficiente, también es importante que su tamaño y prestaciones se ajusten a nuestras necesidades. Por ejemplo, un frigorífico de clase A de 300 litros puede consumir lo mismo que uno de clase G de 100 litros.

El lugar donde se sitúe el electrodoméstico influye en el consumo de energía. Sobre todo es importante en el caso de los frigoríficos y aparatos de aire acondicionado, que  deben estar alejados de focos de calor (radiación solar, horno...), de la exposición directa al sol y en un lugar fresco y ventilado.

Cómo lo utilicemos es fundamental para optimizar el consumo energético:

Frigorífico

  • Limpie, al menos una vez al año, la parte trasera del aparato.
  • Descongele la capa de hielo antes de que alcance los 3 cm de espesor
  • Compruebe que las gomas de las puertas estén buen estado y hacen buen cierre.
  • Ajuste el termostato para mantener la temperatura a 6ºC en el compartimento de refrigeración y de -18ºC en el de congelación.
  • Abra la puerta lo menos posible y no introduzca alimentos calientes.

Lavadora

  • Aproveche al máximo la capacidad de carga de la lavadora o seleccione si es posible un programa que se ajuste a la cantidad de ropa
  • Lave siempre que sea posible con agua fría o a poca temperatura.
  • Limpie regularmente el filtro.

Lavavajillas

  • Si necesita aclarar la vajilla antes de meterla en el lavaplatos, utilice agua fría.
  • Siempre que pueda utilice los programas económicos o de baja temperatura.
  • Limpie periódicamente el filtro y la parte trasera del aparato.

Secadora

  • Antes de utilizarla, centrifugue ropa en la lavadora.
  • No seque la ropa de algodón y la ropa pesada en las mismas cargas de secado que la ropa ligera.
  • Periódicamente limpie el filtro y compruebe que el orificio de ventilación no está obstruido.

Horno

  • No abra innecesariamente la puerta.
  • Procure aprovechar al máximo la capacidad del aparato, cocinando dos platos a la vez.
  • Generalmente no es necesario precalentar el horno para cocciones superiores a una hora.
  • Apague el horno un poco antes de finalizar la cocción: el calor residual será suficiente para acabar el proceso.

Aire acondicionado

  • Fije la temperatura de refrigeración a 25ºC y la calefacción a 22ºC.
  • Cuando encienda el aparato, no ajuste el termostato a una temperatura más fría o caliente de lo normal, esto no hará que se alcance antes el frío o calor deseado y supone un gasto innecesario.
  • Los colores claros en techos y paredes exteriores reflejan la radiación solar y evitan el calentamiento de los espacios interiores.