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Muchas personas están empleando gran parte de su tiempo de confinamiento en cocinar. Esta actividad es una de las que más accientes domésticos provoca, por ello deben extremarse las precauciones para evitar quemaduras, cortes, caídas, golpes o explosiones.

 

Desde la Federación AL-ANDALUS ofrecemos una serie de recomendaciones para prevenir los accidentes más frecuentes en la cocina:

Caídas, resbalones y golpes

- Tener la cocina bien iluminada es primordial para trabajar en ella con seguridad y advertir riesgos e imprevistos.

- Recoger y secar inmediatamente cualquier producto derramado sobre el suelo.

-Poner topes de apertura en los cajones para que no salgan de sus raíles. Procurar que siempre estén cerrados porque sus esquinas en pico ocasionan frecuentes golpes y heridas cuando quedan abiertos.

- En los armarios, no sobrecargar unos estantes más que otros y poner los recipientes más pesados y de uso frecuente en las baldas inferiores y al alcance.

 Heridas, cortes y rasguños

- No utilizar cuchillos ni tijeras en tareas que no les correspondan (abrir botes, raspar alimentos quemados...)

- Es conveniente que los cuchillos estén bien afilados. Al contrario de lo que podemos pensar, los utensilios poco afilados son más peligrosos porque requieren mayor esfuerzo en su utilización.

- Antes de enchufar y hacer funcionar cualquier pequeño electrodoméstico con cuchillas, comprobar que el recipiente no esté vacío y que la tapa ajusta bien. De lo contrario, las cuchillas o los alimentos podrían salir despedidos.

- No guardar las tijeras y los cuchillos en el mismo compartimento que los demás utensilios y no dejarlos nunca en el escurridor de la vajilla o en el cestillo de los cubiertos con las hojas o picos hacia arriba.

- Cuando la tapa a rosca de un tarro de cristal se resiste a ser abierta, lo mejor es ponerla debajo del grifo de agua caliente o sumergir el frasco del revés (con la tapa hacia abajo) en un recipiente con agua caliente. Otra opción en desenroscar la tapa con los guantes de goma puestos.

 Quemaduras por fuegos

- Evitar colgar visillos cerca de los focos de la cocina y de tomas de enchufes sobrecargados con ladrones. Si unos visillos sintéticos, habituales en la cocina, reciben una llama o chispa eléctrica del ladrón hay gran riesgo de incendio y de propagación rápida del fuego hacia los aparatos eléctricos próximos.

- Las bombonas de butano no deben guardarse en la cocina. Han de estar alejadas de focos de calor. Antes de cambiarlas cerrar y apagar los mandos y las llamas de otros aparatos de la cocina y comprobar que no hay cigarros ni velas encendidas. A continuación cerrar bien la espita de la válvula y las llaves de paso.

- Si se inflama una bombona, sofocar la llama con una toalla o manta mojada y no intentar cerrar la espita mientras tanto. Podría haber una explosión.

- Ante un fuego de origen desconocido, nunca debe arrojarse agua porque en caso de que sea producto, por ejemplo, de un cortocircuito eléctrico, podría provocar una electrocución. Tampoco sirve ante un fuego de gases.

- En cuanto se observe un fuego o haya un olor sospechoso en la cocina, lo primero que hay que hacer es desconectar el interruptor general de la luz y cerrar la llave del gas.

- Evitar usar el horno como almacén de sartenes, fuentes y cacerolas. Un encendido involuntario o un precalentamiento descuidado podrían desencadenar un incendio.

- No todos los envases o envoltorios de plástico son aptos para el microondas y en el etiquetado debe figurar esa indicación.

- Una buena opción es comprar un extintor de polvo seco polivalente, que sirve para todos los posibles fuegos domésticos.

Salpicaduras y otras quemaduras

- Emplear recipientes y utensilios de cocinar (sartenes, cazos, espumaderas...) con asas, empuñaduras y mangos aislantes.

- Colocar las sartenes u otros utensilios con los mangos mirando hacia dentro para evitar enganches y derramar aceites u otros productos calientes.

- Usar siempre agarradores o manoplas para retirar del fuego o para manipular pequeños recipientes calientes de asas estrechas y cortas o para levantar las tapas de cazuelas y cafeteras.

- Evitar colgar trapos y manoplas en ganchos colocados sobre la superficie de cocinado o en la campana extractora, ya que si hay llamas podrían prenderse.

- Tampoco deben colgarse sartenes, cazos ni espumaderas junto a la superficie de cocinado, pues podrían caer sobre algún recipiente, salpicando o volcando su contenido.

- Los niños no deben manipular elementos calientes, ni permanecer en la cocina sin la supervisión de un adulto.

- Si se sufre una quemadura, lo más conveniente es meter la herida bajo un chorro de agua fría durante diez minutos. No hay que ponerse tiritas, romper la ampolla, retirar la piel desprendida ni tocar la herida. Tampoco se debe poner algodón, mantequilla, aceite, jabón o pasta de dientes. Lo mejor es acudir al médico.

Explosiones y estallidos

- No meter botellas a enfriar en el congelador sin revisar frecuentemente su estado, ya que los vidrios pueden estallar y los envases de plástico desgarrarse. Si son botellas de gaseosa, refrescos de cola, cerveza, vino espumoso o cava es aún más peligroso y nunca deben abrirse nada más sacarlas del congelador o ponerlas en agua caliente si se han quedado congeladas.

- Nunca debe abrirse una olla cuando todavía queda presión en su interior, pues una apertura incorrecta puede hacer que la tapa salga disparada.

- Las válvulas de expulsión de vapor deben desmontarse y limpiarse de vez en cuando y sin esperar a que estén sucias. Su obstrucción por restos de comida es muy peligrosa.