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AL-ANDALUS plantea algunas ideas para reducir nuestro impacto en esta fiesta

Tradicionalmente el carnaval se asocia a los disfraces, a la fiesta en la calle, a ambiente distendido que invita a disfrutar sin preocupaciones. Sin embargo debemos saber que la celebración de esta fiesta produce un gran impacto ambiental, sobre todo en el ámbito de los residuos, aunque no debemos olvidar los ruidos que contribuyen a aumentar la contaminación acústica y otros elementos que también afectan negativamente al entorno.

 

Si queremos que la celebración de este carnaval sólo deje huella en nuestros recuerdos, podemos hacerlo más sostenible con poco esfuerzo y sin renunciar a la diversión, para ello la Federación Andaluza de Consumidores AL-ANDALUS aporta algunas ideas:

En cuanto a los disfraces, teniendo en cuenta que solo los usaremos por un tiempo muy limitado, debemos hacer una buena gestión de nuestros recursos, por ejemplo: reutilizando disfraces de otros años, haciendo nuevas combinaciones de ropa, utilizando prendas que en desuso, elaborando nuestros propios disfraces con materiales reciclados, intercambiando disfraces con familiares y amistades, etc. Lo bueno del carnaval es que nada desentona.

Aunque es típico de esta fiesta deberíamos evitar lanzar confeti y serpentinas, ya que el instante de diversión que proporcionan no compensa la cantidad de residuos que genera y el esfuerzo que hay que hacer para retirarlos. Son papeles que no se pueden reciclar.

Un efecto parecido al de los papelillos y serpentinas tiene el uso de su versión en espráis, con el agravante de que los envases rara vez se gestionan de manera adecuada y contienen elementos químicos que contribuyen a aumentar la contaminación ambiental.

También en carnaval debemos hacer una buena gestión de nuestros residuos, depositando en los contenedores correspondientes las latas y las botellas de cristal y de plástico, así como los envases de los alimentos (papel de aluminio, bandejas desechables, etc.) y las bolsas de plástico, por ejemplo. En cualquier caso no debemos abandonar ningún residuo en la vía pública.

Para nuestros desplazamientos lo más interesante es hacer uso del transporte público. Si no nos queda más remedio que trasladarnos en vehículo privado, lo mejor es compartirlo. Las opciones más sostenibles, por supuesto, son las que no precisan de motor, como la bicicleta, patines, patinetes… podemos incluso incorporarlos a nuestro disfraz.