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Es preciso que las personas consumidoras se informen antes de tomar la decisión de evitar el consumo de productos que la contengan.

 

Ante la cada vez más extendida creencia por una parte de la población de que el consumo de lactosa provoca efectos adversos sobre la salud y la proliferación en el mercado de toda una gama de productos “sin lactosa”, la Federación de Consumidores AL-ANDALUS ofrece a las personas consumidoras información sobre esta sustancia, presente naturalmente en la leche y sus derivados.

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un tipo de azúcar propio de la leche, que se encuentra en una proporción del 5%. Por si misma, no es ni buena ni mala.

Concretamente es un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa, un azúcar que en el hígado se transforma en glucosa. La lactosa no se puede absorber por vía intestinal, pero sí la glucosa y la galactosa por separado.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa? 

El cuerpo necesita una enzima llamada lactasa para digerir la lactosa. La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de esta enzima, lo que provoca la incapacidad para las personas que la padecen de ingerirla en cantidades normales.

La lactasa es muy abundante en los bebés, pero a medida que crecemos la producimos en menor cantidad, porque los mamíferos no se alimentan de leche en la edad adulta. Sin embargo, como el ser humano se ha acostumbrado a seguir consumiendo leche, la mayoría de las personas siguen produciéndola.

Algunas personas y algunas razas -por falta de costumbre de consumir leche- pierden la capacidad de producir esta enzima y, por tanto, de romper la lactosa. En consecuencia, este azúcar pasa por el intestino sin romperse ni absorberse y llega a la flora intestinal, donde es consumido por las bacterias, que producen gases y agua.

La consecuencia, que no siempre se manifiesta, pueden ser desarreglos intestinales, cólicos, diarreas y deshidratación. Por otro lado, la producción de lactasa puede desactivarse si no se toma lactosa o activarse si se toma, por lo que poblaciones que no suelen consumir leche, al hacerlo, padecen desarreglos al principio pero luego acaban acostumbrándose. En estos casos hablamos de intolerancia transitoria frente a la permanente.

 ¿Hay muchas personas intolerantes a la lactosa?

Se estima que alrededor de un 5% del total de personas son intolerantes permanentes a la lactosa. Si creemos que podemos padecer este trastorno, debemos hacer una consulta médica y tener un diagnóstico basado en pruebas médicas.

La mayoría de las personas son tolerantes a la lactosa, pero si dejan de consumir leche durante un tiempo prolongado, puede que cuando se tome de nuevo el organismo tarde algún tiempo en activar la producción de lactasa, lo que se considera una intolerancia transitoria.

¿Qué son los productos “sin lactosa”?      

Son productos lácteos a los que se añade lactasa para convertir la lactosa en glucosa y galactosa, azúcares que sí pueden digerir las personas intolerantes. Para ello emplean levaduras y bacterias inocuas y específicas.

¿Es conveniente consumir productos “sin lactosa”?

En la actualidad se está extendiendo la creencia de que la leche sin lactosa es más saludable. La Autoridad Europea se Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido un dictamen en el que advierte que está prohibido emplear el reclamo health claim (alegación saludable) para la eliminación de la lactosa de un producto.

Como hemos mencionado, el consumo habitual por parte de personas que no son intolerantes puede provocarles que se conviertan en intolerantes transitorias.

Los productos sin lactosa contienen la misma proporción de azúcares, por lo que no es una alternativa para consumir menos azúcar. Tampoco se ha demostrado que la ausencia de lactosa favorezca el proceso de la digestión.

A todo esto hay que añadir el hecho de que su precio suele ser más elevado que el de los productos convencionales.