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Los alérgenos son sustancias o ingredientes que provocan reacciones adversas a algunas personas porque su sistema inmune reacciona cuando entran en contacto con ellas.

Es importante distinguir las alergias alimentarias de las intolerancias. En el primer caso, como se ha dicho, se produce una reacción adversa porque el sistema inmune de la persona reacciona ante el ingrediente que se encuentra en el alimento. En las intolerancias, aunque se producen reacciones adversas, no interviene el sistema inmune.

 

Información en alimentos envasados

Las empresas que suministran alimentos envasados deben indicar la presencia de ingredientes o sustancias que causan alergias e intolerancias.

La información sobre estas sustancias deberá aparecer en la lista de ingredientes, destacada mediante una composición tipográfica que la diferencie (tipo de letra, estilo o color de fondo) claramente del resto de la lista de ingredientes y con un tamaño mínimo de letra.  En ausencia de una lista de ingredientes debe incluirse la mención “contiene” seguida de la sustancia o producto que causa la alergia o la intolerancia.

Información en alimentos no envasados

En el caso de los alimentos no envasados (comercio minorista, restauración...) es obligatorio indicar la presencia de ingredientes que causan alergias e intolerancias.

Se destacarán mediante una composición tipográfica que la diferencie (tipo de letra, estilo o color de fondo) y con un tamaño mínimo de letra, de la misma forma que en los alimentos envasados, en etiquetas unidas al alimento o en carteles junto al mismo, de forma fácilmente visible, claramente legible y accesible.

No obstante, se permite en los alimentos sin envasar, envasados a petición del consumidor y en la restauración (bares, cafeterías, restaurantes…), facilitar la información sobre los ingredientes que causan alergias o intolerancias de forma oral siempre que el establecimiento tenga dicha información por escrito (ficha técnica, etiquetas, menú, cartas...) o en formato electrónico a disposición del consumidor que lo solicite.       

                                                                                           

El gluten y la lactosa

Hay muchas persona que no padecen alergias, pero sí padecen intolerancias a algunos alimentos o ingredientes, las dos intolerancias más frecuentes son al gluten y la lactosa.

Intolerancia al gluten

El gluten está presente en infinidad de alimentos y su consumo afecta a las personas que padecen la Enfermedad Celíaca. Estas personas deben abstenerse de consumir productos que lo contengan, pues causa efectos adversos sobre su salud.

Gluten procede de diversos cereales como el trigo, el centeno, la cebada, la avena o sus variedades híbridas y productos derivados.

Identificar los productos

Algunos alimentos se presentan como “sin gluten” o “bajos en gluten”, lo que permite su consumo a las personas celíacas en función de su grado de tolerancia: 

  • Alimento “sin gluten”: no contiene más de 20 mg/kg de gluten.
  • Alimento “muy bajo en gluten”: el nivel de gluten es inferior a 100 mg/kg.

En el caso de los alimentos que se suministren “sin envasar”, debe declararse el cereal. Es voluntario indicar la presencia de gluten junto con el nombre del cereal.

Intolerancia a la lactosa  

La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos.

El cuerpo necesita una enzima llamada lactasa para digerir la lactosa. La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de esta enzima, lo que provoca la incapacidad para las personas que la padecen de ingerirla en cantidades normales.

Los productos “sin lactosa”

A estos productos se añade lactasa para convertir la lactosa en glucosa y galactosa, azúcares que sí pueden digerir las personas intolerantes. Para ello emplean levaduras y bacterias inocuas y específicas.

En la actualidad se está extendiendo la creencia de que la leche sin lactosa es más saludable, pero esto es del todo incierto y su consumo habitual por parte de personas que no son intolerantes puede provocarles que se conviertan en intolerantes transitorias.