• La celebración de las fiestas navideñas suele implicar un aumento del ruido en general debido al tráfico, a la concentración de personas en espacios públicos, espectáculos musicales, detonación de petardos, etc.
  • La exposición a la contaminación acústica produce en muchas personas molestias, que se agravan en esta época del año, con efectos fisiológicos y psicológicos que afectan a su calidad de vida como la irritabilidad, falta de concentración, insomnio, estrés, pérdida de audición, entre otros.
  • La acumulación de decibelios también es el origen de conflictos sociales.

La Federación de Consumidores AL-ANDALUS consciente de que los índices de contaminación acústica aumentan considerablemente durante estas fechas, quiere llamar la atención sobre este problema que afecta a muchas personas y promover actitudes de solidaridad y respecto entre toda la población que ayuden a paliar sus consecuencias.

En cuanto al ruido debemos saber que:

El tráfico, las formas de ocio en periodos nocturnos y las actividades industriales y comerciales constituyen las principales fuentes de ruido en Andalucía.

Los grupos más vulnerables al ruido son los niños, los ancianos, los enfermos, las personas con dificultades auditivas o de visión y los fetos.

Los principales efectos del ruido son:

Malestar: es el efecto más común y la causa más inmediata. Los afectados hablan de intranquilidad, inquietud, desasosiego, depresión, ansiedad o rabia.

Interferencias en la comunicación: cuando tratamos de superar el ruido ambiental en una conversación elevamos el tono utilizado  de nuestra voz. Esto también ocurre a la hora de escuchar música, la televisión o la radio.

Pérdida de atención, concentración y de rendimiento: el ruido puede producir distracciones y afecta al rendimiento en el trabajo, apareciendo errores graves y disminuyendo su calidad y cantidad. Esto puede llegar a producir accidentes laborales o de circulación.

Trastornos del sueño: imposibilidad de dormir, interrupciones del sueño, disminución de la calidad del sueño... circunstancias todas ellas que afectan a nuestras tareas cotidianas.

Daños en el oído: si la intensidad del sonido es muy grande puede provocar un daño físico irreparable.

Estrés: las personas sometidas a ruidos pueden llegar a tener los siguientes síntomas: cansancio, insomnio, enfermedades cardiovasculares, infecciones, ansiedad, jaquecas, neurosis, hostilidad, intolerancia, agresividad, aislamiento social...

Si queremos que estas fiestas transcurrran en paz y armonía para todas las personas deberíamos controlar el ruido que provocamos:

  • Reduciendo el ruido que generan los vehículos a motor que utilizamos y no haciendo uso innecesario del pito.
  • Optando por el transporte alternativo, como la bicicleta o los patines, caminar.
  • Vigilando el volumen de la televisión, la radio, los télefonos, y los reproductores musicales.
  • Cerrando las puertas y ventanas, si vamos a hacer ruido en casa.
  • Si vamos a adquirir un electrodoméstico para nuestro uso o regalo, debemos elegir los que sean más silenciosos.
  • En los establecimientos de restauración, bares y cafeterías moderaremos el volumen de voz. Evitaremos hablar a voces, también cuando salgamos de ellos.
  • Respetaremos los horarios fijados por los ayuntamientos para la finalización de las actividades que generen ruido y para el cierre de establecimientos.
  • Prescindiremos del uso de material pirotécnico cuya finalidad sea provocar ruido, que afecta de manera considerable también a los animales.