El etiquetado de los alimentos nos ofrece una información muy valiosa sobre ellos, es como su carné de identidad.

 

Para saber qué comemos debemos prestar especial atención al contenido de las etiquetas. A través de ellas conocemos la composición de los alimentos (listado de ingredientes y nutrientes), lo que por ejemplo resulta básico para evitar problemas de salud como reacciones alérgicas o la ingesta de sustancias contraindicadas en determinadas enfermedades, también ayudan a conocer su forma de conservación y preparación, lo que sin duda además de prevenir intoxicaciones revierte en la durabilidad de los mismos, así como a distinguir su categoría, procedencia, y un sin fin de características. Además por supuesto de la fecha de caducidad o consumo preferente.

Entender bien la información de las etiquetas nos permite elegir mejor los alimentos que deseamos consumir, dándonos la opción de rechazar aquellos que sean menos saludables o sostenibles. Por este motivo, la Federación de Consumidores AL-ANDALUS está desarrollando una campaña formativa sobre Consumo Responsable y Consciente de los alimentos que ha denominado ¿Sabes lo que comes?, en la que a través de la celebración de una serie de charlas está intentando formar al mayor número de personas posible sobre esta materia, todo ello dentro de la campaña para la promoción de un Consumo Responsable y Sostenible que cuenta con el apoyo de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

Aprendamos a usar las etiquetas

  1. Prescinde de los elementos más llamativos de la etiqueta y busca y lee la información obligatoria. Los mensajes más visibles, no suelen aportar información fiable sobre el tipo de alimento. Da vueltas al envase hasta encontrar la denominación (su nombre legal), los ingredientes, la fecha de consumo y el modo de conservación.
  2. Busca la “tabla de información nutricional” por 100 gramos y observa las calorías, grasas, azúcar y sal que te aportará el producto. Aunque en el frontal del envase veas unos gráficos sobre las calorías o nutrientes del producto “por ración”, es conveniente que busques la tabla de información nutricional por 100 gramos, porque es más fiable. Suele aparecer en el lateral o en la parte de atrás de los envases.
  3. Comprueba la veracidad de frases relativas a la salud o a las propiedades del alimento, si es que el producto las contiene. Valora si son relevantes o solo un gancho. Es recomendable que no se tengan muy en cuenta para decidir la compra. Es mejor comprobar el verdadero carácter saludable del alimento en la tabla de información nutricional.
  4. Decide de manera informada. Considera si el producto es de consumo habitual o moderado, entre otras cuestiones.

¿Qué información obligatoria deben contener las etiquetas?

  1. La denominación de alimento
  2. La lista de ingredientes
  3. La cantidad neta del alimento
  4. La fecha de duración mínima o la fecha de caducidad
  5. Las condiciones especiales de conservación y/o las condiciones de utilización.
  6. El nombre o la razón social y la dirección del operador de la empresa responsable
  7. El país de origen o lugar de procedencia en algunos casos
  8. La información nutricional
  9. Contenido alcohólico y/o contenido de cafeína de las bebidas

Además de esta información obligatoria, los fabricantes suelen incluir otra serie de informaciones en las etiquetas que son de carácter voluntario

Información voluntaria

Son indicaciones que no aportan información valiosa sobre el producto. Sin embargo son las que más destacadas solemos encontrar en los envases. Son básicamente reclamos comerciales

  • Marca
  • Frases de salud o nutricionales
  • Menciones sobre el origen del alimento
  • Avales de entidades o asociaciones médicas
  • Premios y promociones
  • Dibujos e ilustraciones