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Aunque parezca increíble la mayoría de los alimentos elaborados que consumimos a diario contiene algún tipo de azúcar. Se trata de un elemento que matiza los sabores haciéndolos más agradables al paladar y más atractivos para su consumo.

 

La industria descubrió hace tiempo las ventajas que tiene para aumentar las ventas añadir algo de azúcar, sin embargo una población cada vez más concienciada con la alimentación saludable y con los buenos hábitos de vida, trata de evitar los excesos de azúcar consumiendo productos con poca cantidad o libre de ella.

Para descubrir qué alimentos llevan azúcar y de qué tipo es fundamental prestar atención a la etiqueta, en la que podemos encontrar este ingrediente enunciado bajo diversas denominaciones, como: fructosa, dextrosa, glucosa, lactosa, galactosa, etc.

A la hora de consumir productos azucarados debemos recordar que: La ingesta de azúcar de referencia orientativa para adultos, se fija según la OMS en 50g/día para una dieta diaria de 2000 kcal y en el caso de los niños en unos 37 gramos al día.

En cuanto al contenido en azúcar de los productos debemos saber que:

  • Se considera alto 10 gramos o más de azúcar por cada 100 gramos.
  • Se considera moderado entre 2 y 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos.
  • Se considera bajo menos de 2 gramos de azúcar por cada 100 gramos.

El azúcar en la etiqueta

Listado de ingredientes

La descripción de los ingredientes de los alimentos está sujeta a una estricta normativa europea, que establece que éstos deben aparecer en orden decreciente según la  cantidad que contenga el producto. En el caso del azúcar, que suele estar presente en la mayoría de las elaboraciones, los productores suelen utilizar diversas denominaciones o tipos de azúcares que hacen que el consumidor no perciba el contenido en azúcar como tal y, además, según las cantidades empleadas de cada uno les permita distribuirlos a lo largo de todo el listado de ingredientes. Así en las etiquetas podemos encontrar: fructosa, dextrosa, glucosa, lactosa, galactosa, maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar pulverizada, maíz dulce, azúcar invertida,  jarabe de arce, almíbar, jugo de caña, miel…. 

Declaraciones nutricionales

El azúcar aparece en el apartado de hidratos de carbono, especificándose su contenido  bajo la leyenda “de los cuales, azúcares…”. Los azúcares son siempre hidratos de carbono, pero no al revés.

Respecto a los datos que se proporcionan en este apartado debemos considerar que se presentan generalmente para cada 100 gramos de producto o la porción que se presenta como estándar, lo que no tiene por qué coincidir con la porción que se ingiere. En este caso, para saber la cantidad de azúcar que realmente se toma se debe multiplicar los gramos o los números de la porción por el contenido real que se consume. Recordemos que no es recomendable el consumo de alimentos que tengan más de un 10% de su contenido en azúcares.

Según la cantidad de azúcar que contiene un alimento, la normativa permite declararlo como:

Bajo contenido en azúcares

Se incluyen productos que no contengan más de 5 g. de azúcar por cada 100 g. de producto  si son sólidos o 2,5 g. por cada 100 ml si son líquidos. Se trata de productos que sí llevan azúcar pero cuya concentración es baja.

Sin azúcares

Pueden llevar pequeñas cantidades de azúcar que provengan de cualquiera de los componentes utilizados. El volumen total permitido para declarar un producto como sin azúcar es de 0,5 g. por cada 100 g. de producto o 100 ml si es un producto líquido.

Sin azúcares añadidos

El productor podrá indicarnos este texto si no ha añadido ningún azúcar (monosacáridos o disacáridos) y si no ha utilizado ningún otro alimento para su elaboración que esté allí por sus propiedades edulcorantes. Si el producto tiene azúcar naturalmente presente proveniente de los alimentos utilizados como por ejemplo frutas, podrá declararse como sin azúcares añadidos, pero en este caso deberá indicar "contiene azúcares naturalmente presentes".