Los tenemos más cerca de lo que pensamos, pues la dieta mediterránea tiene su base en muchos de ellos.

En la preocupación que estamos viviendo en la actualidad por la alimentación como fuente de salud, se están haciendo un hueco en nuestras alacenas lo que se han venido a denominar “superalimentos”, muchos de ellos son semillas o frutas exóticas para nuestra dieta tradicional. Sin embargo, debemos saber que la dieta mediterránea incluye desde tiempo inmemorial productos muy recomendables para la conservación y mejora de la salud.

¿Qué son los superalimentos?

El término de “superalimento” se refiere a aquellos productos alimenticios cuya alta concentración de antioxidantes, grasas saludables o vitaminas y minerales, les aportan un gran potencial nutritivo o un alto valor nutricional, lo que a primera vista los hace muy recomendables en el contexto de una alimentación saludable.

Se ha empezado a hablar de superalimentos a partir de la introducción en nuestro mercado de nuevos productos que incluyen las características antes mencionadas, y que  son ampliamente conocidos en otras latitudes pero más desconocidos o exóticos en nuestra cocina. Ejemplo de ellos son la moringa, la maca, la equinácea, la chlorela, el acai, la chia, el goji, el reishi, la leche de coco, la epelta, la estevia, la spirulina y el aceite de lino, entre otros.

Aunque la ingesta de estos alimentos pueda ser muy conveniente, ninguno de ellos por sí mismo conservará nuestra salud o  le reportará mejoras, la clave está en mantener una dieta equilibrada y variada en la que no deben faltar las frutas y verduras, las legumbres, los frutos secos y, por supuesto, el aceite de oliva virgen extra.

La dieta mediterránea, repleta de superalimentos de proximidad

Una gran parte de los componentes de la dieta mediterránea cumplen las características que definen a los superalimentos, cuyas propiedades saludables han sido ampliamente contrastadas médicamente, por lo que según los expertos no deberíamos prescindir de ellos frente otras propuestas, que podrían ser complementarias. Tal es el caso de los ya mencionados: aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las frutas y verduras, y las legumbres;  a los que debemos añadir: el pescado azul, los cereales, los cítricos, el ajo, e incluso el chocolate negro y el vino tinto.

Además, la apuesta por los productos de temporada, supone una garantía de consumir los alimentos en su mejor momento nutricional, y si también son cultivados u obtenidos en el entorno donde van a consumirse, se convierten en elementos sostenibles desde la perspectiva medioambiental, lo que repercute favorablemente en la salud y calidad de vida de las personas.

Según los expertos no debería faltar en nuestra dieta:

Aceite de oliva virgen extra: Es uno de los alimentos por excelencia y muy saludable. Aparte de disminuir el colesterol malo y la tasa de infartos, en mujeres ha demostrado disminuir el desarrollo de cáncer de mama. Además, tiene propiedades antioxidantes.

Legumbres: Ricas en hierro y minerales como el calcio o el magnesio, son fuente de proteína de valor biológico, aunque no es tan elevado como el de la carne. Pero, a diferencia de la carne, aporta muy poca grasa y mucha fibra.

Brócoli: Se trata de una verdura con una gran cantidad de vitamina C. Tiene mucho contenido en agua, mucha fibra y pocas calorías. Además contiene sustancias antioxidantes de las que se han hecho estudios y se ha visto que va bien para prevenir enfermedades como el cáncer.

Hojas verdes: Habría que consumirlas a diario. Son altamente alcalinizantes y nos aportan mucha clorofila que nos ayuda a depurar el organismo. Además, son ricas en aminoácidos, que son los precursores de las proteínas, muy ricas en ácidos grasos omega y mucha fibra que ayudan a limpiar nuestro sistema digestivo.

Naranjas: Uno de los cítricos más interesantes. Tienen un alto contenido en vitamina C, ácido fólico y antioxidantes, algo que nos ayuda a combatir los radicales libres.

Nueces. Ricas en Omega3, se recomienda tomar cada día un puñadito de nueces, por el aporte que de vitamina E, fibra y una grasa saludable es muy buena para el colesterol y el corazón. Además protege frente a algunos tumores.

Pescado azul: Son un gran aporte en Omega3 que mejora la salud cardiovascular y reduce la inflamación en general. Y comer la espina aporta mucho calcio. Los de tamaño pequeño son los más recomendables, porque no acumulan materiales pesados.

Ajo: Ha demostrado que mejora el colesterol y es un buen diurético además de tener propiedades antibacterianas así que es una ayuda para el sistema inmunitario. Además hay estudios que aseguran que ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer.

Chocolate negro: Cuanto más cacao tenga, más rico en antioxidantes y en fibra es, algo que es bueno para la salud cardiovascular y para el sistema nervioso central.