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Cuando realizamos nuestros actos de consumo generalmente no nos planteamos qué consecuencias se derivan de ellos, eso hace que con frecuencia hagamos un uso despreocupado y excesivo de los recursos limitados del planeta. Para informar a los consumidores sobre esta situación y hacerlos reflexionar sobre su papel en esta cuestión, la Federación AL-ANDALUS dentro de la campaña para promocionar el consumo responsable y sostenible que está llevando a cabo con el apoyo de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, expone el concepto de la “huella ecológica”.

La huella ecológica nace como un indicador del impacto ambiental que ejerce una determinada comunidad humana –país, región, ciudad- o un individuo sobre su entorno, teniendo en cuenta los recursos que necesita y los residuos que genera para el mantenimiento de su estilo de vida.

Para calcular la huella ecológica debemos tener en cuenta que, para obtener cualquier producto se necesitan materias primas y energía que provienen de la naturaleza y que durante la producción y utilización de los productos se generan residuos, que de una manera u otra deben ser reabsorbidos por la naturaleza.

Así pues la huella ecológica se calcula haciendo una estimación de la superficie productiva que se emplearía para satisfacer las necesidades alimenticias, de recursos forestales, de energía y de ocupación efectiva de un individuo o de una comunidad. Esta superficie se expresa en hectáreas/capacidad de carga/año.

Cuando el resultado de este cálculo es negativo quiere decir que existe un déficit entre los recursos disponibles y los consumidos. Es lo que se denomina déficit ecológico. Es decir, ese colectivo está haciendo uso de unos recursos que no le corresponden, porque pertenecen a otra región o comunidad o a futuras generaciones.

La mayoría de los países desarrollados extraen recursos y vierten residuos en otros lugares del planeta, lo que implica que el concepto de huella ecológica deba contemplarse a escala mundial. Si todos los seres humanos consumiéramos a este ritmo, para paliar el déficit ecológico harían falta tres planetas Tierra.

¿Qué podemos hacer?

A nivel individual es necesario que modifiquemos nuestros hábitos de consumo y de vida para compensar la generación y el gasto de recursos.

Debemos evitar el consumo de productos innecesarios, ahorrar energía, agua, combustible, y reducir al máximo nuestros residuos. Es preciso que adoptemos una actitud responsable y sostenible como consumidores.

A nivel global es fundamental que se tomen medidas que hagan los procesos productivos más eficientes, que se articulen políticas orientadas a la contención del gasto energético, a la gestión eficiente de residuos, etc.

Gabinete de Comunicación

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