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Los recursos de nuestro planeta son limitados, aunque la mayoría del tiempo no seamos conscientes de ello.

Los habitantes del denominado primer mundo consumimos a diario decenas de productos y servicios sin pensar normalmente que proceso hay detrás de ellos: ¿De qué están compuestos? ¿Cómo se han obtenido las materias primas? ¿De dónde proceden? ¿Cómo son las condiciones laborales de las personas que los producen? ¿Cómo afecta su producción y transporte al medio ambiente? ¿Qué ocurre con la cantidad tan enorme de basuras que generamos?

Las respuestas a las preguntas anteriores, sin duda, presentan un panorama poco positivo, cuanto menos insostenible.

Gran parte de los procesos que hay detrás de lo que consumimos resultan perjudiciales para el medio ambiente, la calidad de vida de algunos colectivos humanos e incluso para la salud de las personas.

Si queremos vivir en un mundo mejor: más sano, más limpio y humanamente más equilibrado; es preciso que empecemos a trabajar para conseguirlo. Debemos adoptar hábitos de consumo responsables y sostenibles.

Muchas personas piensan que ellos no pueden hacer nada para cambiar la situación actual, dirigida por las grandes empresas, sin embargo no debemos despreciar el poder de los consumidores, que sumamos millones.

Precisamente, para hacer reflexionar a los ciudadanos sobre su importante papel como consumidores, su responsabilidad y cómo a través de sus hábitos cotidianos pueden contribuir a mejorar el mundo, la Federación AL-ANDALUS está desarrollando una campaña, con el apoyo de la Junta de Andalucía, para concienciar e informar sobre el consumo responsable, sostenible y solidario.

¿Qué es el consumo responsable?

Ajustar nuestro consumo a sólo a lo necesario, informándonos sobre el origen de los productos y su forma de producción:

  • Prestar atención al etiquetado
  • Erradicar el “usar y tirar”
  • No dejarnos influenciar por la presión publicitaria y las modas

Optar por los productos que durante todo el proceso de obtención, comercialización, consumo y desecho perjudiquen menos al entorno:

  • Adquirir productos eficientes y hacer un uso adecuado de los mismos.
  • Decidirnos por productos que tengan una larga vida útil y que sean reparables.
  • Evitar el exceso de embalajes.
  • Optar por productos ecológicos, reciclados y/o reciclables, reutilizables o retornables.
  • Gestionar los residuos para favorecer su reciclado.

Favorecer con nuestras compras el progreso justo y sostenible de las comunidades y personas.

  • Comprar productos de proximidad
  • Adquirir productos de Comercio Justo

Se puede ser consumidor responsable en todos los ámbitos:

Alimentación

  • Siguiendo unas pautas de alimentación saludable
  • Informándome sobre el origen y la composición de los alimentos.
  • Apostando por unos alimentos cuya producción:

- Conserve los recursos naturales,
- Acorte los canales de comercialización acercando al productor al consumidor,
- Preserve los métodos de producción tradicionales y la diversidad de productos locales y regionales,
- Reporte una remuneración justa a los productores,
- Genere menos residuos y menos contaminantes,
- Y favorezca el desarrollo local.

  • Rechazando los alimentos con exceso de envases y gestionando bien los residuos.

Consumo energético

  • Sustituyendo las bombillas incandescentes por las de bajo consumo.
  • Apagando las luces cuando no se necesiten, lo mismo que la radio o el televisor, cuando no le estemos prestando atención, y el ordenador si no lo estamos usando.
  • —Desconectando completamente los electrodomésticos que tengan posición de “stand by”, pues aún apagados están gastando energía.
  • Sustituyendo nuestros electrodomésticos por unos energéticamente más eficientes.
  • Sacándole el máximo rendimiento a electrodomésticos como la lavadora o el lavavajillas, vitrocerámica.
  • Debemos moderar la utilización de los pequeños electrodomésticos que generan calor
  • —Mantener la climatización optimizando el gasto de energía. Además, tanto la calefacción como el aire acondicionado deben utilizarse con moderación: en invierno 20 ºC y 25 ºC en verano.
  • —Apostar por las energías limpias.

Transporte

  • Buscar alternativas al coche o reducir su utilización lo máximo posible. Compartir el vehículo privado para ir al trabajo o utilizar el transporte público son opciones muy adecuadas para reducir el consumo de combustible, también lo son, en distancias de menos de 3 km, caminar o la bicicleta.
  • A la hora de cambiar de vehículo, tendremos en cuenta el consumo de combustible del nuevo. Los vehículos híbridos, los eléctricos y los que consumen biocombustibles son medioambientalmente más eficientes.
  • Un buen mantenimiento del vehículo contribuye a rentabilizar el consumo de combustible.
  • En la conducción debemos tener en cuenta que a mayor velocidad más consumo y contaminación. Además, podemos ahorrar hasta un 5% de carburante, si ponemos en marcha el coche sin pisar el acelerador, cambiamos a marchas largas y mantenemos una velocidad constante. Dar acelerones y frenazos bruscos es muy contraproducente en cuanto al gasto de combustible.

Consumo de agua

  • No vierta grasas por los desagües.
  • Lave la fruta y verdura en un cuenco. Se ahorran 10 litros de agua.
  • Si friega los platos a mano, no lo haga con el grifo abierto. Utilice una pila para enjabonar y otra para aclarar. Si no tiene dos pilas, utilice un barreño.
  • Utilice el lavavajillas sólo a plena carga al igual que la lavadora.
  • Es preferible ducharse a bañarse, porque se consume la cuarta parte de agua.
  • Coloque un atomizador en la ducha. Es un pequeño “truco” que, al agregar aire al agua, da la impresión de aumentar el chorro, con menor cantidad de agua.
  • Repare los grifos que gotean. Una gota por segundo se convierte en treinta litros al día. Ahorrará agua y lo notará en la factura.
  • Compre papel higiénico blanco, evite el de colores. Se necesitan sustancias químicas, muchas de ellas contaminantes, tanto para fabricarlo como para eliminarlo en las depuradoras. Lo más ecológico es el papel higiénico reciclado.

Aparatos electrónicos y equipos informáticos

  • Hay que comprar aparatos que presenten un consumo eficiente de energía y que dispongan de funciones de gestión de la misma.
  • Los equipos que se pueden reparar fácilmente son más favorables para el medio ambiente.
  • Antes de comprar un ordenador nuevo hay que verificar si es posible actualizar los componentes del viejo, por ejemplo el Disco Duro, la memoria, etc.
  • En la medida de lo posible, hay que comprar cartuchos de tóner o cartuchos de tinta reciclables (los sistemas rellenables también son convenientes).
  • Los aparatos deben encenderse sólo cuando realmente se necesitan y apagarlos completamente cuando no se usen.
  • No es nada conveniente tirar a la basura los cartuchos de tinta y toner usados, pues son altamente contaminantes. Lo ideal es entregárselos al distribuidor, para que él se encargue de su reciclado.
  • Las pilas y baterías usadas debemos depositarlas en los contenedores específicos de recogida para que se proceda a una correcta eliminación. Siempre que sea posible es recomendable adquirir pilas recargables.

Productos de limpieza

  • Es necesario reducir el consumo de productos de limpieza; no necesitamos un producto para limpiar cada elemento o lugar de la casa.
  • Los productos multiusos con sustancias no contaminantes son la mejor opción ya que sirven para limpiar todo el hogar, al tiempo que permiten ahorrar dinero.
  • Hay que evitar los productos de limpieza más agresivos, es decir, que contengan sustancias nocivas o contaminantes para el medio ambiente (por ejemplo los compuestos a base de disolvente); en la medida de lo posible hay que optar por los productos naturales y biodegradables.
  • Los productos “concentrados”duran mucho más que los convencionales y se ahorra bastante en su fabricación.
  • Los detergentes para lavadoras y lavavajillas que lleven recomendaciones para su dosificación son muy útiles, siguiéndolas conseguiremos que su uso sea más eficaz, al tiempo que reduciremos su impacto sobre el medio ambiente.

Medicamentos

  • Tomar medicinas sólo cuando sea necesario. En ocasiones el médico puede aconsejar cambios en la alimentación o proponer el desarrollo de actividad física en lugar de un medicamento. No insistas en que te recete.
  • Mantener una actitud crítica ante la publicidad de medicamentos.
  • Ni siquiera las vitaminas deben tomarse a la ligera y sin control.
  • No guardar los medicamentos una vez finalizados los tratamientos.
  • No proveerse de medicamentos que precisen de receta sin que lo haya prescrito el médico.
  • Revisar periódicamente el botiquín para evitar los riesgos de caducidad y las deficiencias por mala conservación.
  • Por supuesto, no automedicarse.
  • No tirar nunca los restos de medicamentos por los desagües o a la basura, ni siquiera los envases, pues contaminan los acuíferos y el suelo, perjudicando también a otras especies animales y vegetales. Debemos depositarlos en los puntos SIGRE de recogida específica, que se encuentran en las farmacias.

 

Gabinete de Comunicación

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