El aceite sobrante de las latas de conserva o el de la freidora muchas veces acaba tirándose por el fregadero, lo que genera un grave problema de sostenibilidad, pues se trata de un residuo muy contaminante, que siendo bien gestionado puede ser de gran utilidad.

 

Por este motivo, en los últimos años se están implantando sistemas de recogida de aceite doméstico e instalándose en las calles de muchas localidades un nuevo contenedor que facilita a los consumidores su recogida y permite su aprovechamiento, evitando la contaminación de acuíferos y otros ecosistemas, además de reducir la emisión de CO2 a la atmósfera.

Capacidad contaminante del aceite

Cuando vertemos aceite en un vaso de agua, inmediatamente advertimos que no se mezclan, y que, debido a su menor densidad, el aceite se sitúa en la parte superior del vaso creando una capa que “flota” en el agua. Esto es exactamente lo que sucede a gran escala cuando se producen grandes vertidos de aceites en ríos y mares, como consecuencia, entre otras causas, de su inadecuada gestión en el ámbito doméstico. El problema es que, esta capa impide la normal transferencia de oxígeno y otros componentes entre el aire y el agua, con lo cual la vida que albergan estos ecosistemas subacuáticos se resiente.

Por otra parte, la presencia de esta sustancia en los acuíferos deteriora la calidad del agua que algún día ha de volver a nuestros grifos, dificultando y encareciendo, además, los procesos de depuración de la misma. Sin contar el deterioro que se produce a las tuberías y a las redes de suministro y saneamiento, lo que conlleva grandes gastos a nivel particular y de las arcas públicas, que sufragamos entre todos.

Si pensáramos en arrojarlo en cualquier otro ecosistema las consecuencias tampoco serían mejores, sólo hay que pensar en lo que le sucedería a una planta si la cubriéramos con aceite, de nuevo la naturaleza fisicoquímica de esta sustancia provocaría que una fina capa cubriera la planta aislándola del aire, y también del agua que “resbalaría” por la superficie del aceite. Lo mismo ocurriría con las tierras cercanas que se cubrieran de aceite, quedarían en gran medida impermeabilizadas, al menos durante un tiempo.

El aprovechamiento como biocombustible

Por tanto, la cuestión a la que nos enfrentamos es ¿qué hacer con ese aceite? Una de las posibilidades es lo que químicamente se conoce como saponificación, obteniéndose como resultado final jabón y glicerina. Este proceso actualmente se llevando a cabo por algunas ONG que tienen convenios con establecimientos de restauración o incluso, recogen el aceite de particulares que colaboran con estas iniciativas.

Otra posibilidad de aprovechamiento ha venido de la mano del desarrollo de las energías alternativas, concretamente de los biocombustibles. Debido al progresivo agotamiento de los combustibles fósiles tradicionales, la búsqueda de energías alternativas ha pasado a ser una prioridad para los Estados, y de entre estas, podemos encontrar la energía solar, eólica… y destaca la bioenergía, que es la producida a partir de biocombustibles como nuestros aceites usados. El consumidor puede depositar el aceite usado en los contenedores habilitados para ello o llevarlo a un punto limpio. Tras su recogida, estos residuos, una vez tratados, se utilizarán como materia prima en las fábricas que producen biodiésel.

En Andalucía se gestionan en la actualidad 6.500 toneladas de aceite doméstico usado, pero se podrían llegar a tratar 30.000. Por ello, tanto en el aceite, como en la separación y depósito de los demás residuos domésticos, o en la gestión de la energía, o el consumo de agua, entre otras cuestiones que afectan a la sostenibilidad de nuestro planeta, queda mucho por hacer en el ámbito de la concienciación ciudadana. Precisamente ese es uno de los objetivos de la campaña que AL-ANDALUS está desarrollando, con la colaboración de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, para la promoción de un consumo responsable, sostenible y solidario, y exponer a la población cómo sus hábitos cotidianos de consumo inciden en la conservación del medio natural, en su salud y calidad de vida, además de presentar una serie de alternativas más ventajosas para producir una transformación social y cultural en este sentido.